El DNI 3.0 visto de cerca
El DNI 3.0 visto de cerca

Hacía por lo menos seis meses que no trataba el tema del DNI electrónico, cuya anunciada muerte y resurrección se fue masticando en plena crisis económica hasta esta misma semana.  La verdad es que el lanzamiento del DNI 3.0 viene con polémica por dos cuestiones: una política y otra técnica. En el plano político, contextualizando, como decíamos, con la crisis, se ha discutido mucho el coste del proyecto y su oportunidad en un momento en el que los recursos públicos no sobran. Por el otro lado, y no menos interesante, nos encontramos con la controversia de la identificación remota de sus titulares mediante un chip NFC que permite la conexión sin contacto (pensado para el móvil)y si es posible hacerlo de manera no voluntaria del titular (que sí)probable (poco) y deseable (nada)en el contexto de la Ley de Seguridad Ciudadana, que ha sensibilizado a colectivos defensores de los derechos civiles acerca de la protección de estos.

Sin embargo, entendiendo que hay gente que puede tratar estos temas con más profundidad y conocimiento que yo, o que ya lo ha hecho, yo vengo a añadir un punto más de debate. Y es que el DNI electrónico tal y como se ha presentado choca con otro proyecto interesante y que, a mi por lo menos, me genera confusión.

DNI 3.0 contra Cl@ve: Dos proyectos para hacer lo mismo

Como tratábamos hace unos meses en el blog, el ejecutivo parecía dar su brazo a torcer con la identificación por certificado electrónico hacia un modelo de usuario-contraseña: el proyecto Cl@ve. Muchos eramos los que nos alegrábamos de esta noticia, dado que consideramos que el uso de un certificado electrónico para cualquier relación con la Administración Pública no solo es absolutamente desproporcionada, sino además, obstructiva para los ciudadanos (como hemos visto en el portal de Transparencia) y de la evolución de la Administración electrónica. Pues bien, esto coincide con el relanzamiento de la más pura metáfora de la conexión certificada (el DNI) como auténtico potenciador de la Administración Electrónica. Es decir, dos proyectos concurrentes en una parte muy importante de su utilidad, coincidentes después de un fracaso en cifras más que respetable, como es el del primer DNIe. Esto, tal y como se plantea, es un error por varias cuestiones:

  1. Duplicar mensajes y funcionalidades no es positivo. Nos encontramos con que la Administración saca un servicio de conexión más flexible (Cl@ve) para que accedamos mejor a la Administración. A los pocos meses sacan otro con la misma finalidad (usar el DNI sin terminal física). Si el problema fuera el uso del terminal ¿para qué sacar Cl@ve? Seguro que el DNI electrónico tiene otras finalidades además del uso de la Administración electrónica que resolvería el problema de su uso. Por otro lado, si consideramos que el chip NFC no arregla nada y que necesitaremos el modelo de clave-usuario: ¿por qué dirigir parte del mensaje del nuevo DNI a los servicios telemáticos?
  2. Cuesta más. No conozco las cifras del proyecto. Realmente una parte muy importante de la infraestructura del DNI electrónico ya está arriba, y que Cl@ve, reutilizando desarrollos de la Administración no será muy costoso, pero gastar el doble de dinero para conseguir la misma funcionalidad quizá no sea la mejor idea.
  3. La selección de la tecnología: A mi me gustan los chips NFC, tengo un nexus 5, pago contactless cuando puedo y todas esas cosas, pero recordemos que hasta hace nada Apple no lo usaba. Casarse con una tecnología relativamente nueva para dar una funcionalidad que estás dando en otro soporte es arriesgar un poco para ganar relativamente poco. Creo que nadie haría eso con su propio dinero.
  4. El ciudadano no sabe a dónde va la cosa: En tres meses nos han dicho que podemos conectarnos sin DNI electrónico y ahora nos dicen que es más fácil conectarnos con el DNI electrónico. Se que el mundo está lleno de matices, pero, en realidad, para la mayoría de la gente el tema no es lo bastante interesante como para detenerse en los detalles.
  5. Transmite confusión. Cuando Microsoft sacó la Xbox One con Kinnect obligatorio jurando que sería así para siempre, y luego dijo que lo haría optativo la conclusión era que Microsoft no tenía ni idea de qué hacer con el Kinnect ni con su consola. Pues lo mismo con el DNI electrónico y la identificación del ciudadano en la web.

Esto es todo lo que puede cualquiera pensar acerca de la coincidencia en función y tiempo de los dos documentos. Sin embargo, en lo que se refiere a Administración electrónica las preguntas son aún más importantes porque afectan a un concepto de fondo.

¿De verdad el problema es el certificado digital?

La primera pregunta que deberíamos hacernos es si realmente el éxito de la Administración electrónica es la certificación. En principio estoy bastante convencido de que las diferencias de consumo de los servicios electrónicos con y sin certificado no  son lo bastante grandes como para decir que ESE sea el problema. Podríamos pensar que efectivamente los que usan el certificado lo hacen en muchos servicios y que los que no usan servicios electrónicos no lo harían con un certificado más sencillo. Como llevamos viendo en año y medio de Analítica Pública, las webs públicas tienen problemas de uso más básicos que el uso de los certificados. Si esperan que facilitar su uso va a generalizar el acceso a los servicios digitales me temo que se llevarán una desilusión.

Si escarbamos un poco más en el tema nos encontraremos con otra duda: ¿es un problema de uso del DNI electrónico el tener lector de tarjeta? Podemos decir que el chisme no está generalizado, no es cómodo y no es simple de instalar casi nunca. Dicho esto, creo que poca gente lo tiene o lo ha intentado, incluso cuando lo regalaban. Dicho esto ¿Tendremos mejores servicios digitales si el acceso es con certificado y sin contacto? Pues la verdad es que lo dudo enormemente, porque el certificado no físico extiste y somos pocos los que lo usamos (muchos de nosotros en lugar del DNI). Creo que el problema está, en gran medida en la simplicidad y en la tranquilidad de que el servicio salga bien (bastaría con preguntar y probar), más que por el dispositivo. En todo caso, sería interesante que lo estudiaran antes de lanzar dos medidas a responder un problema que aún no conocen.

Otra cuestión que parece haber sido definitiva para el modelo del DNI 3.0 es la movilidad. Para que negarlo: en el consumo de tráfico móvil en la web es cada vez más importante. Sin embargo no sólo es que el esfuerzo de la web pública para mejorar la movilidad tiene otra prioridades más urgentes. Además, aunque la transaccionalidad en el móvil crece esta sigue siendo menor que el de los ordenadores, el auténtico punto de enganche móvil es la consulta de información. Si lo pensamos, es más que habitual consultar los detalles de un producto en un móvil y luego acabar la compra en un PC. Dicho esto, que para realizar la búsqueda de información sobre un servicio acabes en una sede electrónica con validación certificada (muchas veces no reconocida por los navegadores) es donde muere el uso del móvil en los servicios públicos, no en la necesidad del certificado.

Personalmente da la sensación de que el Ministerio del Interior (DNI) y el de Hacienda (Cl@ve) han ido cada uno por su lado en la creación de la respuesta a un problema común y que posiblemente ni siquiera sea el más importante.

Para conseguir usuarios no hay que perseguirlos, hay que guiarlos.

Sin embargo para mi lo más interesante es la lo que demuestra esta situación respecto al entendimiento de la Administración sobre la innovación tecnológica. Podríamos plantear (y es algo muy habitual en el mundo del marketing y la venta), que duplicar las posibilidades aumenta el flujo de clientes. Es decir: tener más medios de acceso al servicio digital debería aumentar el número de usuarios del mismo. Es más, en los clásicos debates del márketing nos encontramos con el debate de encontrar clientes dónde estén o dirigirlos a dónde quieres. Pues bien, la situación actual da que pensar que, realmente, la Administración va buscando ciudadanos que usen servicios digitales porque no saben a dónde quieren llevarlos. Duplicar la oferta con dos modelos distintos con una misma finalidad indica que no hay una visión de cómo quiere la Administración llegar a los ciudadanos y, de esa manera es muy difícil que lleguen  a dónde queramos. La realidad es que, y este es un problema muy habitual, la Administración debe ejercer el liderazgo en la sociedad para transformarla, más aún en el entorno de la innovación y de la tecnología donde todo está por llegar. Y ahí no va a resolver nada un chip NFC.

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