Banquero esperando a cobrar la deuda técnica. Fuente.

Recientemente se me planteó un desafío de esos de los que me gustan. Aunque como autónomo puedo presentar todavía facturas “normales” a la Administración y no necesariamente electrónicas, me dije que era una buena oportunidad para experimentar estas. Como soy un desastre en temas de gestión y facturación, tras una pequeña búsqueda, encontré el programa Factura-e del Ministerio de Industria. Optimista como soy, me dije “estupedo, un programa gratuito y oficial”, ¿Qué podía salir mal? Pues bueno, bastantes cosas que sirven para demostrar lo que es el concepto de deuda técnica.

El concepto de deuda técnica.

Hasta hace muy poco no sabía lo que era la deuda técnica. Según wikipedia es:

“un concepto de desarrollo de software que hace referencia a los costos de un esfuerzo adicional causado por la elección de un desarrollo sencillo y apresurado en lugar de usar un mejor enfoque que tomaría más tiempo.”

Quizá, más que no saber lo que era, no sabía que eso tenía un nombre. Entre la vida profesional y la personal si que he visto muchas veces el coste adicional que supone para alguien que los “ahorros” en las decisiones de diseño los acabe pagando alguien. Cuando se trata de una relación estrecha, como una consultoría o la paga el cliente, o la paga el consultor, si el cliente tiene una posición de fuerza. Si es en algo más difuso como el mercado general, es muy posible que la acabe asumiendo el cliente. En el caso de los servicios públicos digitales esto es bastante normal, pero pocas veces al nivel de Factura-e… Y no es por criticar ni por enfado, es lo que hay.

Deuda técnica en Factura-e

Hay una cantidad importante de problemas en Factura-e de toda índole y variedad, incluso apreciables por alguien que hace facturas sencillas. Podríamos clasificarlos por nivel de gravedad en los siguientes.

Errores graves

  • Bugs y errores de fondo. El programa viene roto en varias cuestiones. Un ejemplo bastante visible es que cada vez que abres una factura que no está firmada, te cambia la fecha de emisión a la corriente. Es decir, incluso, habiendo guardado tu un borrador con una fecha (1 de diciembre), si la abres el 2, o el 30 de noviembre, le da lo mismo. Asume esa fecha. Esto a mi me ha supuesto tener que rectificar alguna factura porque uno no piensa que un campo que rellena sea machacado por una tarea automática, más aún sin consentimiento.
  • Mensajes erroneos, incompletos o irrelevantes. El segundo caso bien visible son los mensajes erroneos o irrelevantes o poco claros. Entre los más comunes está “null: la factura presenta errores y no se puede firmar”, y te deja ahí a ver qué es lo que está mal. Por otro lado, te puedes encontrar mensajes que te dicen que debes rellenar los campos señalados. Esto se agrava con algunos elementos de diseño.

Mensaje de error de Factura-e. "error durante la generación de la factura. Los datos de la factura no son correctos: null"

Mensaje de error tipo de factura-e

Errores medios

  • Diseño poco manejable. El tercer caso es un sistema lleno de pesatañas en secciones bastante complejo. Esto significa que, si por ejemplo hay un error en que no has especificado el modo de pago, (que está en el apartado Datos de pago, pestaña General) y no sabes donde buscar, como el mensaje no lo pone, te lleva un rato recorrer todas las pestañas hasta dar con una.
Pantallazo de Factura-e
Pantallazo de factura-e
  • Funcionalidades perdidas o mal referenciadas. Hay funcionalidades que no están ahí. Por ejemplo, si quieres anular una factura emitida, aunque lo pone el manual, el botón, simplemente no está. Es decir, la puedes anular en la plataforma que la presentas, pero no en el programa. Obviemos que no se puede copiar y pegar en los campos, lo que es bastante incómodo a la hora de poner CIF’s o direcciones.

Errores leves

  • Estéticamente feo. El programa es feo. El interfaz es feo (eso no es especialmente grave) y las facturas son feas y complicadas de leer. Esto último si es más grave, porque a fin de cuentas, mandas a un cliente un elemento de diseño malo, cuando tu, en realidad, no trabajas así.
Factura emitida por programa de pago
Factura electrónica emitida en una suite de pago.
Factura electrónica emitida por facturae
Factura electrónica emitida por facturae

La inquietante pérdida de soporte.

Sin embargo, lo que ya me supuso un giro sorprendente fue cuando me dijeron (extraoficialmente en twitter) que es un programa que lleva tiempo sin soporte, lo que no es de extrañar, vista la noticia en su web de que la última actualización de mayo de 2016.  Es decir, que en la web del ministerio hay un programa que está roto, que genera problemas, en muchos casos para hacer un procedimiento obligatorio, y, sin embargo, no tiene soporte. Esto significa dos cosas:

  • Que no hay quien te ayude. Como decían en Alien, en el Ministerio de Industria nadie escucha tus gritos. Si tienes que emitir una factura y no lo logras por un error “null: la factura presenta errores y no se puede firmar”, ahí te las apañes. Aunque estén todos los campos bien.
  • Que nadie va a mejorar esto. Pues eso. Entre que nadie va a recibir tus quejas y que no hay nadie mirando, lo que hay es lo que hay.

De ser esto cierto, me parece bastante increible tener un programa de gestión que distribuyes sin soporte y sin ningún aviso al respecto.

¿Por qué se incurre en deuda técnica?

Dentro de las causas que señala wikipedia, hay una cuantas comunes a la Administración Pública, muchas de las cuales entran en este caso:

  • Definición previa insuficiente. A veces las expectativas del producto no abarcan todos los casos de uso, porque quien diseña (un empleado público) no es quien lo usa (una persona externa a la organización).
  • Presión del área de negocio. Es decir: esto  tiene que estar ya sí o sí y como esté. Hay horas de sufrimiento para todo el mundo detrás de esa frase tan común.
  • Faltas de procesos de entendimiento. Esto es lo que pasa con el error de la fecha que se reescribe. Seguro que no se ha pensado que tu puedes emitir una factura después de hacer un borrador con una fecha distinta a la que generas el fichero.
  • Falta de batería de pruebas. El mensaje “null” tiene que haber aparecido si haces dos pruebas. Es imposible que no.
  • Falta de documentación. El producto está plagado de ello.
  • Falta de alineación con los estándares. No tener un simple asterisco al lado de los campos obligatorios en 2017 es estar muy lejos de la realidad de cualquier interfaz. Significa que solo sabrás que te falte algo cuando lo veas en un siempre agradable mensaje de error.

Hay muchos más, pero estas son las más posibles para este caso, que se resumen en 2:

  • Quien lo ha hecho, no lo ha hecho pensando en tener que hacer facturas, sino en tener que recibirlas.
  • En un momento se acabó el dinero, y ahí nos tenemos que apañar.

Un mal regalo te deja en mal lugar.

Porque vayamos a lo básico. Este programa está ahí porque viene a ofrecer medios a la gente para cumplir una obligación. Como tal, se hace gratis. Sin embargo es un programa malo con errores. La sensación, cuando lo uso no es sólo la de complejidad y esfuerzo, sino de frustración y desprecio. Por un lado, porque es algo que tengo que hacer para poder (literalmente) cobrar mi trabajo. Por otro lado, porque siento que ni se han preocupado ni han mirado si la cosa funciona. Mi sensación (no necesariamente lo que ha pasado) es que han dicho “si es gratis, tampoco te esfuerces”.

Sin embargo, esto es un servicio que tiene demanda. Tanta como para que haya un entorno de empresas que hagan esto bien. Esto es positivo, dado que genera oportunidades de negocio que deberían aportar valor añadido. Sin embargo, las enormes carencias de factura-e hace que baste con que aporten lo que debería aportar este a la ciudadanía.

En este caso, el coste adicional de que esto esté mal diseñado, lo acarrea la ciudadanía. O bien hechas más horas en hacer, modificar, anular y corregir facturas, o bien pagas un proveedor para hacerlo. En todo caso, está claro que quien lo paga no es quien ha hecho un mal trabajo con el programa.

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