claridad
todo es más bonito cuando está claro

Esta semana se ha dado la coincidencia de que varias noticias han contribuido a montar una pequeña explicación de qué funciona y qué no, y de lo importante que es que las cosas lo hagan en el binomio entre público y tecnológico. A diferencia de otros momentos en los que la actualidad desborda los posibles temas de análisis centrándolo todo en uno o dos, varios post me han dado que pensar que, cada vez más el compromiso de gobiernos y administración hacia los ciudadanos tiene que partir de una mayor atoexigencia. Aunque el horizonte, o las grandes ideas permanecen claros (al menos en cuanto a grandes palabras), la construcción del cambio está en el detalle.

Calidad: Comenta Montaña Merchán en su blog la publicación de un informe más que interesante sobre la Calidad del gobierno por parte de la UE. Medir esto es una tarea especialmente interesante, no tanto por sus resultados, sino porque nos obligan a construir un modelo ideal. En este caso se habla de temas como corrupción, transparencia o sanidad pública.

Claridad: Por increíble que pueda parecer, una de las cosas buenas que parece aportar la crisis es un poco más de transparencia sobre el enorme Sector Público estatal. Por primera vez hacienda publica los informes de las cuentas de los órganos controlados por la IGAE (aunque sea en el BOE). Aunque se queda muy corto para una estructura pública tan compleja como la española es un paso pequeño. Solo hace unos pocos años que se publicó el primer informe de Órganos Públicos españoles que incluía a las CCAA, que, por pura lógica son numerosos, y hasta que no podamos tener todos los datos, no podremos ejercer nuestros derechos como ciudadanos.  Se trata de que, a partir de ahora hay que tener las ventanas de la administración abiertas de para en par conforme se generan los datos, tal y como señala @Alorza en este genial post. Iniciativas usables, abiertas, e interactivas como el nuevo portal de Open Data del ayuntamiento de Barcelona, van en el buen sentido. Sin embargo, quizás haya que generalizar más el consumo y atraer la atención sobre los detalles más relevantes para la ciudadanía. La transparencia como actitud precisa un esfuerzo no solo por no ocultar, sino por ensañar de la manera más clara y atractiva el contenido, quizá con infografías o vídeos de youtube, como podemos ver en este entretenido post.

Compromisos: Y es que el compromiso que se exige cada vez más a los poderes públicos es el de que se pongan más en el papel de los ciudadanos. Que construyan sus modelos a partir de sus necesidades y de sus experiencias. El fracaso de las iniciativas de administración electrónica (o que no hayamos llegado al futuro que nos prometían) parte, en gran medida de la falta de esta empatía (algo que parte del sector privado ha entendido hace tiempo, tal y como vemos en este post sobre como analizar los fallos en la experiencia del usuario). Y es que, aunque estemos en la revolución de la movilidad, el big data, el ogov y todo lo demás, los fallos que han tenido los proyectos de administración electrónica pervivirán si no somos capaces de cambiar esta filosofía, como dice Andrea DiMaio

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