Pregunta de examen, listillo

Hace unos días escuchaba el podcast de The Conversion Scientist un programa muy interesante acerca del diseñar la pagina de inicio homepage. En este programa hacían una analogía realmente interesante acerca de cómo se debe diseñar una página de inicio  a partir de una pregunta tipo test. Es decir, pensar que realmente una página de inicio plantea a un visitante un número de opciones para su navegación y que, a partir de las que se le ofrecen, debe encontrar la que es correcta. La simplicidad y la claridad del concepto me animó a escribir este post, dado que, como “prueba del 9” es muy sencillo descubrir si nuestra página de inicio es buena o no.

Una pregunta para muchas respuestas

Pensemos que, en muchos casos llegamos a una página web en la que nos encontramos dos problemas muy comunes: tiene demasiadas opciones o bien, las que hay no las acabo de entender. Si nos encontramos con esta situación podemos decir sin miedo a equivocarnos, que esta página no funciona bien. Digamos que, en este caso el diseñador de la web o sus responsables están transmitiendo un problema a sus visitantes: no han sido capaces de definir qué es lo que interesa a su público y dejan todo de manera que sea él quien tenga que descubrirlo. Como hemos dicho en otras ocasiones, la diferencia entre sector público y privado es que, mientras en el segundo pierdes clientes, en el primero pierdes credibilidad ante los ciudadanos.

Asi que la primera pregunta al construir una página web debe ser

¿Para qué viene mi público a la web?

 

Esto que parece una obviedad no siempre se plantea en estos términos, sino que nos encontramos con sitios que, o bien nos saturan a información y opciones o bien, directamente, nos dejan abandonados sin la más mínima pista de hacia dónde debemos dirigirnos para conseguir cualquier cosa que necesitemos. ¿Viene la gente a nuestro sitio a ver las últimas declaraciones del ministro? ¿A hacerse amigos en facebook? ¿A ver el “saluda” del alcalde? En un porcentaje muy alto de casos:

Nein

O puede que sí, pero es muy poco probable que esa sea la mayoría de las causas por las que nuestros visitantes vienen. El planteamiento, por lo tanto es considerar que cada opción que ofrecemos al público de nuestra home es una respuesta a esa pregunta. Es decir, suponemos su pregunta, proponemos la respuesta y esperamos que el público encuentre la correcta. La cuestión es que, como decimos, en muchos casos, por ejemplo, la página del ministerio de Hacienda se evidencia que este esfuerzo directamente… en fin, juzguen por ustedes:

¿Y ahora que?

¿Y ahora que?

Evidentemente, aquí la navegación es prácticamente inviable a no ser que te interese la actualidad del ministerio. Digamos que el diseñador piensa sólo en un tipo de público.

Trucos para diseñar la pregunta perfecta.

La cuestión es cómo podemos organizar la página web de manera que la respuesta sea lo más clara y sencilla para el visitante. Para esto tendríamos que seguir unas pocas (y sencillas) reglas:

  1. Un número de respuestas lógico: Una pregunta tipo test debe ofrecer alternativas, pero siempre en una cantidad razonable. Aunque ignoro que fenómeno de la psicología es el que influye en esto, podemos decir que, entre 2 y 5 respuestas son más que suficiente. Por ejemplo, la página del ayuntamiento de Madrid puede confundirnos con todos los bloques de respuestas posibles:
    Estupendo... ¿y yo a qué venía?

    Estupendo… ¿y yo a qué venía?

    Realmente, ¿que nos ofrece? Noticias, trámites, servicios, redes sociales, contacto, el ayuntamiento y enlaces específicos. Para encontrar algo es bastante posible que tenga que dedicar esfuerzo adicional en encontrarlo y la posibilidad de confundirme es muy grande. Si busco información sobre un trámite ¿ a dónde voy? ¿información? ¿trámites? ¿el área específica? Mal, muy mal.  Sin embargo, si vamos a la página del INAP nos encontramos este sobrio y sencillo diseño

    Así, si.

    Así, si.

    El INAP ofrece básicamente 4 opciones destacadas que guían a la mayoría de sus visitantes. La navegación es sencilla, rápida e intuitiva. Muy bien.

  2. Redacción clara y relevante para el público: El usuario tiene que entender lo que ofrece cada respuesta y que ésta le permita tomar la decisión adecuada. Pongamos por ejemplo, la página de la Agencia tributaria:
    Y ahora ¿cuál es la buena?

    Y ahora ¿cuál es la buena?

    A parte de la enorme cantidad de opciones (muy mal) tenemos 6 botones destacados. De ellos hay 4 claras (impuestos, deducción de familias numerosas, pensiones extranjeras y cita previa) y dos que, realmente tienen sentido para un público específico (pin24 y declaraciones informativas). En ambos casos esta información es poco clara para un público no familiraizado con la actividad de la Agencia Tributaria. ¿Es esto malo? Pues depende, si queremos llegar solo a un público especializado, pues no, pero dado que no hay una página para ciudadanos “dummies” y otra para super-usuarios, la verdad es que podemos decir que MAL.

  3. Las respuestas tienen que ser correctas y parecerlo: Como si fueran la mujer del César. No solo se trata de que podamos encontrarlas rápido y las podamos entender, sino que además, parezcan exactamente lo que necesitamos. Palabras sencillas, claras y descriptivas que entren en la relación con los intereses del visitante, y que, por lo tanto, le animen a entrar. Si no lo que tendremos es una vuelta atrás y buscar de nuevo (eso está MAL). El remate es que a dónde lleven sea a dónde parecía que te llevaría (como hablamos hace un tiempo, que un organigrama te lleve al CV de los cargos de un ministerio está mal).

Esto no siempre es fácil. Ni siempre está claro el público, ni sus intenciones, ni su terminología. Además, la lucha de los distintos departamentos de una organización por cada uno de los píxeles de la página de entrada es encarnizada como el desembarco de normandía.  Es difícil hacerlo bien, pero es obvio cuando se hace muy mal. Sin embargo, merece la pena  el esfuerzo para que la organización vaya mejor y los usuarios disfruten de una buena página.

La home que sugerían como ejemplo en el podcast

La home que sugerían como ejemplo en el podcast

 

 

 

El sitio al que lleven tiene que ser parecido al sitio al que prometía que llevaban.

 

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