Daguerrotipo de un obispo
¿Cómo van a obrar bien los sacerdotes si los obispos no siguen los mandatos de la iglesia? Fuente

Quién iba a decir que en Analítica Pública acabaríamos hablando del Procés y del 155. Tranquilos, no huyáis ni saquéis las hogueras. No vamos ha hablar de legitimidades votos, presos políticos y todo lo demás: el blog no va de eso. Sin embargo, la triste historia de la Administración electrónica ha sufrido otro palo importante. No sé si, como dice Alberto Ortiz de Zárate está muerta, pero si está viva, este mes ha deseado seguramente, que la tierra se la trague. Y es que, en las fechas en las que entran en vigor con todo su esplendor las leyes 39 y 40/2015, la unidad del Estado se salvaguardó por burofax. Si eso no es que pasen de ti, decidme qué otra cosa podría ser.

Consejos de madre: lo importante, vas y lo haces.

Uno de mis gags de fondo de armario para conferencias es  que mi madre siempre me decía que, para lo importante, me dejara de historias y lo hiciera en persona. Cuando yo tenía que hacer un papel catalogado por mi madre como “importante” no le valía que lo hiciera ni por internet (ni interná)… tenía que ir y hacerlo.

En el momento en el que el Gobierno de España trataba de proteger la unidad territorial y la Generalitat su autogobierno, la interacción entre ambas administraciones se ha hecho via fax y burofax. Tal y como indicaba José Antonio García García en Twitter, al ser una comunicación entre Administraciones esta debería haberse hecho por medios electrónicos. Para mayor escarnio esto sucede cuando la Ley exige que sea así tras dos años de moratoria. La preocupación era lo bastante grande para ambas partes como para dejarlas en manos de la tecnología del siglo XXI. La madre de Rajoy, la de Puigdemont y la mía debían ser de la misma escuela.

El burofax también la lía parda

Porque claro, el papel es más seguro, fiable, tangible y con menos problemas. Eso es lo que está en el subconsciente de todos. Un certificado digital puede no entrar, pero un fax, ¿como no? con sus ruiditos, su papel saliendo poco a poco, sus tonos telefónicos. Más aún si es su versión vitaminada: el Burofax, el Leviatán notificador, el primo de Zumosol de las notificaciones. Uno se asusta cuando llega un certificado (yo el primero), pero cuando llega un burofax se encomienda ante todos los dioses. A los dioses antiguos y a los nuevos para quedarse como está.

Pues bien, esta extraordinaria y segura tecnología la lió parda. El día 26 de octubre, cuando el presidente de la Generalitat tiene que presentar las alegaciones al artículo 155 el papel se atascó. Así que recapitulemos:

Hay un procedimiento telemático que se desprecia por uno en papel. Entendemos que el de papel es más seguro (o más fácil, o lo que sea), y resulta que en un momento crítico el papel se atasca.

Los que nos dedicamos a la cosa estemos a punto de combustión interna. Y es que esto no nos lo deja nada fácil.

Problemas para las Administraciones Públicas.

Pongámonos en el papel de los empleados públicos que se encuentran en la vorágine de la adaptación a las leyes 39 y 40. No hablamos de que quieran aprender a usar el correo, sino que están intentando implicar a todas las personas en un procedimiento electrónico por defecto. ¿Con qué cara se quedan? Imaginemos  que dices a esa persona que te sigue llamando por teléfono para decirte algo importante que lo haga por correo. ¿Por qué iba a hacerlo cuando la unidad nacional (o el autogobierno) lo hemos despachado en papel? Cogiendo la alegre fórmula de “quien puede lo más, puede lo menos”, si el papel puede unificar el país, también puede servir para pedir las vacaciones, ¿no?

Problemas para el liderazgo y el cambio.

Vayamos ahora a quien está pidiendo presupuesto para mejorar el procedimiento de contratación de una organización. O de cualquier otra cosa. Cualquier proyecto de este tipo supone tiempo, supone dinero, y supone poner patas arriba una organización. ¿Por qué íbamos a hacerlo si los líderes políticos directamente han pasado del tema? ¿Con qué legitimidad se pide esfuerzo, dinero, tiempo, apoyo y confianza?

Problemas de cara a la ciudadanía.

Posiblemente se deba a mi torpeza, pero se me da muy mal presentar facturas electrónicas. Mi primer intento me ha supuesto hacer 4 facturas hasta que al final ha sido aceptada. No quiero decir que cobrar mis proyectos sea tan importante como los temas que se han tratado con el artículo 155, pero puedo asegurar que para mi, para mi economía doméstica, y para el dentista de mi hija es también bastante importante. Como el legislador me dice que lo haga on line, y soy un poco friqui, me quiebro la cabeza para manejarme con Fac-e.

Entonces, ¿qué me queda pensar cuando hay otra ley que obliga a hacer algo es desoída manifiestamente por los responsables públicos? ¿Estamos en una ley que es de broma para los poderes públicos? ¿O es seria y son ellos los que directamente pasan? Una cosa es que Fac-e funcione, digamos, mal: otra cosa es que se te quede cara de tonto porque podrías no usarlo si eres lo bastante farruco o poderoso.

El liderazgo es algo que se demuestra cada día.

Así que, ¿Qué podemos decir? La AGE ha hecho un esfuerzo legislativo enorme (casi kamikaze) por potenciar el procedimiento electrónico. La Generalitat ha ido en la vanguardia en muchas cosas en la transformación digital. Sin embargo, sus líderes han decidido optar por la vía más tradicional y arcaica  cuando todo el mundo les estaba mirando. Les han faltado motoristas para volver a Cuéntame. Añadamos que esta gente tiene gabinetes, consejeros, ministros y todo lo demás. Como dice un primo mío, le ha parecido una buena idea a más de dos personas.

Desde luego no es importante, o al menos  no tanto como todo lo demás. Pero no habría costado nada cumplir con la Ley que estamos cumpliendo muchos con esfuerzo (y quebranto económico), y habría impulsado mucho. Ahora a ver cómo explicamos en el próximo curso que las cosas importantes se pueden y deben hacer también telemáticamente, si de general para arriba seguimos tirando de burofax.

 

Añado como elemento explicativo este chiste de Eugenio que bien se puede aplicar al procedimiento telemático tal y como demuestran los responsables políticos de España y Catalunya.

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