Daguerrotipo de un equipo de futbol.
Daguerrotipo de un equipo de futbol. Fuente

Vaya por delante que no soy una persona muy futbolera. O al menos, no lo soy como para ver un partido entero (salvo excepciones) o para enfadarme porque pierda mi equipo. Mi idea del futbol es un poco como la del cine o los libros: lo importante es divertirse, y si no, tampoco es tan grave. En todo caso, si que sigo lo que pasa. ¿Quien podría evitarlo en España? Yo soy del Athletic, lo que me lleva a tener que dar un cúmulo de explicaciones, dado que mi origen granadino y ser madrileño lo hace un poco atípico. Aunque la respuesta está clara: el único equipo del que vale la pena ser si no es de donde has nacido, es del Athletic.

En todo caso, hace unos años, un amigo escribio un artículo estupendo sobre lo que podía aplicar para la Analítica web a partir de lo que vio de Guardiola. El post me gustó bastante y pensé que podría ser una idea interesante. Así que, como soy del Athletic, lo lógico es que hable de algún entrenador de mi equipo. Aunque me gusta mucho Valverde, creo que del que podemos aprender mucho, es del Loco Bielsa. ¿Qué aprendemos que podamos aplicar al cambio, el marketing y todo lo demás?

Hacer las cosas de otra manera puede cambiar tu manera de ver el mundo.

Cuando empezó la andadura de Bielsa en Bilbao,  había algunas dudas. Un entrenador de carácter fuerte que había tenido espantadas importantes echaba para atrás. Sin embargo, lo que más dudas generaba era si su manera obsesiva de tratar el futbol y el balón cuajaría con “nuestro futbol“.

El Athletic es un equipo muy físico, muy inglés. La mayoría de los seguidores del Athletic entienden que el futbol es algo físico y que como tal, la fuerza, el empuje y el ímpetu son importantes. Estamos orgullosos de nuestro equipo. Pero cuando Bielsa instauró su futbol, a mi al menos, me cambió la idea. Sigo amando el futbol de siempre, pero disfruté de cómo el Athletic, siendo un equipo muy de balón largo, se convertía  en un grupo que tocaba, tocaba y tocaba y encontraba huecos donde nadie los veía. El día que tomó Old Trafford es algo que yo creo que nunca habríamos imaginado.

Los cambios llevan tiempo y esfuerzo.

Sin embargo, por muy bonito que fuera el futbol de Bielsa, los principios fueron muy difíciles. Pasaron múltiples partidos sin una victoria. Primero en Europa, y luego (hasta octubre, ni más ni menos), en San Mames. No fue un inicio fácil, porque veíamos como el equipo no acababa de cuajar en su idea. La duda era, no sólo si iba a tardar en hacerlo, sino si, realmente, era un equipo capaz de jugar así.

Sin embargo, el “Loco” tenía clara su idea, sabía dónde iba a llegar, y el recientemente elegido presidente Urrutia, apostaba por la idea. Aguantar el chaparrón supuso un esfuerzo importante para la institución, más cuando la idea era tan distinta.

Si tienes una idea clara, hay que trabajar por ella.

Cuando llegó Bielsa al equipo su idea más rara (absurda, decíamos mucho), pasaba por cambiar la posición de un jugador. Javi Martínez, fichado en su tierna juventud de Osasuna, y mediocentro de gran proyección, estaba empezando a dar los resultados que se esperaban. Sin embargo, el Loco tenía una idea muy distinta de lo que debía hacer.

Javi Martinez pasó al centro de la defensa. Esto nos dejó a todos un poco ojipláticos, porque normalmente, los defensas están para evitar goles y no para hacer pases. La idea del técnico era que  Martinez sería casi el jugador más importante del equipo. Su capacidad para pasar era básica para que el equipo empezara el juego desde atrás. De nuevo la duda ¿sería posible? ¿Valdría la pena sacrificar un muy buen centrocampista por un “quizá pasable” defensa? Esto, junto a la falta de victorias, generó bastante malestar en la afición.

Al final de esa temporada Javi Martinez fichó por el Bayern de Munich y se convirtió en una estrella a nivel mundial. Su juego era tan bueno que podía cambiar las posibilidades de juego de un equipo.

Lo que necesitas para cambiar las cosas es querer cambiarlas

Uno de los puntos más complicados de la trayectoria de Bielsa en el Athletic fue cuando perdió los nervios por el retraso en unas obras. Este tema dió lugar a una explicación del entrenador sobre su postura (aunque también se disculpó). La cuestión es que el entrenador contó que lleva una foto encima de unos jóvenes que juegan al billar con una mesa hecha de barro y las bolas hechas de hierba. Esta foto la utiliza cada vez que alguien le dice que “no hay recursos para hacer un plan”.

La cuestión no es que puedas conseguir todos los recursos, sino que los recursos que tienes son los que tienes y tienes que contar con ellos. Evidentemente, no podemos conseguir los recursos que necesitamos, pero debemos contar con lo que tenemos para lograr lo que queremos. Esos chicos jugando al billar son un ejemplo de cómo debemos plantear cualquier plan.

Marcelo Bielsa refexiona sobre la voluntad de unos jóvenes que se hacen una mesas de billar hecha con barro.
La célebre mesa de billar

El fracaso no es perder, es no hacer lo posible para ganar.

Ese año, a parte de jugar de una manera extraordinaria llegó por primera vez en mi vida a dos finales. La Europa League y la Copa del Rey eran el resultado del mejor Athletic que he visto. Creo que todos pensabamos que ganaríamos una y, si no, las dos. Sin embargo, eso no pasó y el Athletic perdió dos finales en menos de un mes.

Poco después se aireó que la reacción de enfado de Bielsa al perder contra el Barcelona la final de copa con los jugadores fue muy negativa. El mensaje no era tanto el dolor de la derrota, sino que los jugadores no hicieron todo lo que sabían y perdieron una ocasión histórica. El fracaso no era perder, era no haber dado todo lo que sabíamos que podían hacer en el campo.

Los proyectos solo tienen sentido si te implicas.

La pérdida de las dos finales fue el principio del fin de Bielsa. La comunión dentro del equipo se rompió. La huida de Martínez, el deseo de Llorente de irse a Italia, la bronca de Bielsa en Lezama a los contratistas, quebró la confianza que dio el juego del equipo. Ese segundo año el Athletic nos volvió a amagar con el descenso (y con nuestro corazón).

El problema, en todo caso, más que los resultados era la implicación. Bielsa siempre ha fichado por solo una temporada y no ha prestado demasiada atención al tema económico. Siempre ha considerado que lo fundamental era la confianza e implicación para poder llevar adelante su proyecto. Cuando la confianza entre el quipo, el entrenador y la directiva se rompió, el proyecto no tenía mucho futuro. Si esto es así ¿Qué sentido tiene seguir?

Los proyectos, los grandes cambios, hacer un trabajo personal, son cosas que son sólo posibles si te implicas y consigues la implicación de quien te acompaña. Hay que esforzarse mucho en ganar la confianza para hacer grandes cambios. Si eso se pierde (o no se logra)  sólo conseguirás la mitad de la mitad.

 

Así que esas son las cosas que creo que he aprendido de Bielsa. No quiero decir que sea un santo, ni que haya que seguir todas sus ideas, sino que, al menos estas, son importantes para desarrollar un buen trabajo en el mundo digital.

 

 

 

Related Post

http://blog.publilitica.es/wp-content/uploads/2017/05/foot.jpeghttp://blog.publilitica.es/wp-content/uploads/2017/05/foot-150x150.jpegSergio JimenezOpinióntransformacion digital y estrategiacambio,estrategia,futbol,gestión,transformación,transformación digitalVaya por delante que no soy una persona muy futbolera. O al menos, no lo soy como para ver un partido entero (salvo excepciones) o para enfadarme porque pierda mi equipo. Mi idea del futbol es un poco como la del cine o los libros: lo importante es divertirse,...El blog de Márketing digital para Organizaciones Públicas