Maquinista de tren con su máquina.
EmpleadoTIC haciendo trabajo entre horas. Fuente

Tras revisar el papel de los directivos, los responsables de producto y el staff en la Transformación Digital de las Administraciones Públicas, quiero hacer una parada en este último. Se trata del personal TIC. Estos son  a los que les suele corresponde la gestión de la cosa. En las organizaciones públicas son cada vez más numerosos y tienen un papel cada vez más visible, pero no siempre sencillo. La gestión que abordan es compleja y que muchos de los problemas que afrontan requieren un cambio profundo para avanzar .

El personal de TIC en las organizaciones públicas.

Vaya por delante que tengo amigos y conocidos que se dedican a la cosa tecnológica en el sector público y en el sector privado. No podría decir que los informáticos de la consultoría privada o de las empresas del IBEX sean mejores que los del sector público. Muchos se han dedicado a eso antes. Sin embargo,  el resultado en la transformación digital en el mundo privado va más rápido que en el sector público.

Si el personal de IT en las organizaciones públicas es igual que el de las privadas y que la Transformación Digital va peor en las primeras que en las segundas, no es cosa suya. Sin embargo esto es un razonamiento demasiado simple.

Lo que sí que marca una diferencia entre unos y otros, es la sensación ocasional de desplazamiento y frustración. También es cierto que estas diferencias son menores cuanto más grandes son las empresas privadas. Pero vamos a ello ¿Qué hacen el personal de IT de las Administraciones Públicas?

Empecemos por lo básico. El personal de TIC en las Administraciones Públicas, en muchas ocasiones es un saco roto. Conozco ingenieros informáticos que están cambian tonner de las impresoras y luego se pasan a asesorar en los pliegos de contratación. Este caso es cierto y creo que no es una excepción.

El rol del personal TIC en las Administraciones Públicas

En términos generales podemos decir que hay tres grandes ejes en los que actúa el personal IT:

  • Gestionar la parte TIC “dura”. Servidores, equipos, redes, webs. Todo lo que es puramente tecnológico recae en ellos. La “cosa tecnológica” es algo tan amplio, abstracto y omnipresente en la actualidad que su  límite es complicado. Hay una parte bastante independiente al personal TIC que influye en esta tarea. Si una persona no sabe cambiar el tonner probablemente  acabe pidiéndolo al personal TIC.
  • Asesorar al negocio en los servicios digitales.  En el mundo feliz de prinicios de los 80 había ordenadores y había cosas que hacer. Ahora hay un montón de cosas que hacer con ordenadores. Como los que saben de hacer las cosas no saben de ordenadores, necesitan a los que saben de ordenadores pero que no siempre saben de cómo hacer la cosa. Esto es un foco de tensión. Este apoyo incluye desde ayudar a diseñar o plantear la estrategia a reducir el azar moral de la adquisición de bienes y servicios tecnológicos para ejecutarlos.

Todo esto nos ha llevado en los últimos años a un mayor peso de presupuesto TIC con más servicios (no siempre exitosos). A la vez, la célebre verborrea de las escuelas de negocio (quien dijo que el BOE tiene inflación de cargos) ha dado lugar a toda una colección de C’s  que no para de crecer casi semestralmente. CIO, CTO, CDO, CSO y cualquier letra que queramos poner entre la C y la O acaba colando. Otra cosa es que acabe sirviendo para lo que pretendemos.

¿Problemas del personal TIC en el sector público?

Los problemas no andan muy lejos de lo que pasa en empresas del sector privado de características similares. Sin embargo, hay unas cuantas cuestiones que sí que generan puntos adicionales de tensión.

  • El derecho. La Administración pública se mueve a golpe de normativa. Esto quiere decir que el personal TIC, a parte de lo técnico tiene que saber de derecho porque son los únicos que pueden ver peculiaridades del derecho. Cualquiera que se pase por el foro de Administración electrónica del INAP social puede encontrar hasta que punto esto es complejo. Esta es una tensión que normalmente no se afronta en el sector privado salvo en términos de compliance.
  • La administración pública tiende al gigantismo más que el sector privado. Si algún día pudiéramos comparar el proyectos públicos y privados encontraríamos  posiblemente que el sector privado hace en 3 ó 4 acciones lo que el público en 1. El gigantismo provoca obsolescencia sobrevenida y   genera una gestión compleja.
  • Desequilibrios estructurales. Como corolario al punto anterior, tenemos una tensión estructural entre la parte funcional y tecnológica. Esto es normal y es bueno.Si sumamos el hecho de que los proyectos son más grandes, y el botín también lo es, la guerra será más cruenta. Imaginemos lo que puede ser una definición de un modelo de datos en un aplicativo de HR que no se va a mover en los próximos 10 años.
  • La contratación. La contratación tiene un punto adicional en el sector público. Rara vez se encuentra un proveedor que es despedido y sancionado por un proyecto mal hecho. Esto si que lo he visto (si no directa, si indirectamente) en el sector privado. La tensión que recae en esa asesoría técnica para decidir qué se contrata es bastante grande. Esto precisa de una autoridad organizativa importante. Si los mismos que definen que el proyecto tiene que ser así, dicen que no está yendo así, tienen que poder solicitar las medidas para que así sean.

Entonces ¿Qué podemos hacer para activar al personal TIC?

No podemos hablar de un papel distinto para el personal de IT en la Transformación Digital del que hace. Es el que es, y punto. Sin embargo, si hay que hacer algunos reequilibrios conceptuales que permitan que lo puedan hacer. Entre ellos.

  • Unificar y simplificar la carga jurídica y normativa. Si hay algo que deberían estar haciendo los recursos transversales de la AGE es profundizar más allá en la práctica de la norma que en la elaboración de la misma. No puede ser que cada responsable TIC tenga que encontrar las respuestas a sus problemas o invertir una cantidad extraordinaria de tiempo en buscarla. En caso de no haberla, tiene que existir una respuesta unificada, comunicada y localizable.
  • Reducir el tamaño de los proyectos. Sé que el presupuesto es un ente raro. Cuando es abundante, se puede gastar sin problema. Cuando es escaso, si hay oportunidad, tienes que gastarlo lo antes posible para perderlo. Esto contribuye a la creación de proyectos grandes. Hay que hacer equipos pequeños que conozcan todo el proyecto, el público, cada detalle, especificación e interacción. No hay otra.
  • Centrar la óptica en las personas. Si juntamos un proyecto pequeño con una óptica de servicio y de utilidad, las tensiones serán menores. En caso de existir, hay una lógica común que permite arbitrar. Discutir en familia siempre es más cordial que hacerlo en la masa. Se trata de cambiar esta lógica por una centrada en la creación de valor del servicio.
  • La contratación, presupuestos y compras. Uno de los temas más complicados es ver dónde pueden aparecer problemas o soluciones a la adaptación entre la tecnología y el servicio. Esto requiere experiencia y conocimiento contrastado que, por algún motivo, no acaba de compartirse.

Un cambio de óptica

Toda la historia de la Transformación Digital consiste en ubicar a las personas en el centro y usar la tecnología para atender sus necesidades. La lógica de la tecnología será algo más integrado con la lógica del servicio. Esto es una vía de dos sentidos: los “funcionales” tendrán un mayor conocimiento tecnológico, y los “técnicos” tendrán un conocimiento cada vez más funcional. La fricción entre ambas ópticas tienda a ser menor. Otra cuestión diferente será que lo logren o no. En todo caso  me cuesta mucho pensar una organización que logre adaptarse sin hacerlo.

No obstante, esta difuminación no supone una absoluta desaparición de ambas perspectivas. El personal técnico tendrá que asumir un papel de mayor conocimiento del negocio (que no necesariamente de toda la legislación al detalle), y de una tecnología cada vez más cambiante y compleja.

La cuestión será en entender por parte de todos que un servicio digital, sea cual sea, es el fruto y la responsabilidad de un trabajo de equipo, y no de la suma de distintas individualidades.

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