Aqui dos empleadas públicas abriendo datos
Aqui dos empleadas públicas abriendo datos. Fuente

Estos días tuve la suerte de participar en el III congreso de Novagob en La Laguna. Este encuentro acoge a cientos de personas de España e Iberoamérica interesadas en la innovación y la gestión pública. De hecho es, ya podríamos decir sin miedo a equivocarnos, una cita obligada sobre la materia. En esta ocasión, a parte de participar en un debate sobre Transparencia y protección de datos, y recibir el premio a mejor blog de la comunidad (una vez más, muchas gracias) coordiné una mesa redonda sobre la creación de valor público a partir de los datos abiertos. En ella participaron Nagore de los  Rios de Outreach tool, Albert Lopez de Aytos y Antonio Sanchez Zaplana, de Aguas de Alicante.


Lo que no se hace y lo que podemos hacer…. Disponibilidad y creatividad. 

La verdad es que la afluencia de datos los últimos años es abrumadora. Creamos, registramos y almacenamos datos a un ritmo absolutamente increíble. Ahora podemos hacer muchas cosas con los datos para cambiar el mundo y la sociedad y no hacerlo. Sin embargo, explotar esos datos supone un cambio cultural importante, especialmente en el sector público. Esto se aplica tanto a la creación del dato como a su preparación y publicación.

En el caso de las administraciones públicas, por ejemplo, nos hemos acostumbrado a medir lo que antes se podía, lo que hacemos, pero no lo que logramos. Ahora somos capaces  de poder medir lo que logramos para saber si lo que se hace se hace bien. Por ejemplo, ahora podemos saber si la gente usa las carreteras para saber si funcionan, y no tenemos porque contentarnos con saber los kilométros construidos. No debemos conformarnos con menos de esto.

¿Pero quién y cómo puede explotar datos abiertos?

La verdad es que la idea con la que trabajamos en la mesa es que los datos hoy en dia vienen de cualquier sitio, los puede operar quien quiera y, aunque puede que solo los usen unos pocos, generan valor para toda la sociedad.  

Por ejemplo, como nos contó Nagore, los datos pueden venir del sector público y explotarse por la sociedad. El caso de Code For Spain ha servido para ir articulando las demandas de información y el intercambio de buenas prácticas para generar más y mejores servicios. A partir de sus iniciativas mejoramos el transporte, los servicios públicos, su acceso o la calidad de vida de los ciudadanos.

Nos encontramos, como contó Albert Lopez cómo las Administraciones utilizan su propia ordenación y gestión de datos para mejorar su actividad. El control presupuestario permite no solo mejorar la gestión, sino también rendición de cuentas ante la ciudadanía.
Finalmente Antonio Sánchez nos contó como la ordenación y publicación de datos que no usaba (y casi no conocía) la organización ha creado servicios de gran valor para ciudadanos y empresas. Petición de planos de obras, estado de las playas, zonas inundables han mejorado la gestión interna de la organización con gran impacto.

Entonces, si todo es esupendo, ¿por qué no lo hacemos más?

Hemos encontrado unos cuantos problemas para poder avanzar en este sentido más rápido. Entre ellos:
La madurez organizativa y tecnológica. Los proyectos no se pueden lanzar en cualquier momento y bajo cualquier circunstancia. A veces la tecnología no permite llegar a donde queremos, o la organización no tiene las condiciones objetivas (sin ser leninista) para ordenar y clasificar esos datos.

  •  La cultura de la gestión de los datos. Publicar mal los datos, en condiciones poco operables, o con restricciones o simplemente no publicarlos porque no se entiende para que van a servir, impide ir más lejos. No hablamos tanto de mala voluntad como falta de guias, normas, preceptos o prácticas que lo permitan.
  • El enfoque de grandes proyectos, que hace que hagamos de manera lenta grandes infraestructuras no siempre llenas de contenido y, por lo tanto no muy útil.
  • La seguridad y el interés general. A veces publicar datos puede afectar a aspectos sensibles de la seguridad de la sociedad (infraestructuras críticas o datos personales).

De estas cuatro solo la última es una condición insalvable, las dos primeras se harán sobre la marcha. La última puede cambiarse, pero yo, personlmente, lo veo difícil.

Y ¿a dónde vamos?

Lo cierto es que vamos a incorporar más los datos a nuestra vida, y crearemos valor. Retrasarlo es solo quitarnos tiempo de aprendizaje y dejar que otros hagan el camino. Actualmente, por ejemplo, uno puede saber las métricas de las webs públicas si las pide…analizarlas (que es algo en lo que estoy trabajando) servirá de verdad para crear un contexto de lo que pasa en la Administración electrónica. Las ganas y la voluntad está ahí, y tras un interesante debate con el público pudimos ver como, efectivamente, compartir un dato que para mi es inútil puede ser un elemento de valor para otro. Y de eso es de lo que se trata todo esto.

 

 

Aquí os dejo el vídeo íntegro de la mesa redonda.

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