Este post es obra de Ruben Sanchez Medero, Doctor en Ciencia Política experto en comunicación y liderazgo político y profesor de la Universidad Carlos III de Madrid, además de ser autor del blog sobre comunicación Los sintomas del sindrome que tendríais que seguir si o si.

Escuchar, escuchar atentamente. Esta parece la máxima que obsesiona a la política en la última década y que tiene en la apertura de (nuevos) canales de comunicación  su principal expresión. Una apertura que ha procurado el marketing político en su constante empeño por procurar el idilio entre la oferta y la demanda. Las TIC y las redes sociales que cambiaron el marco de referencia, el modo en el que se relacionan los actores dentro del espacio en el que se desarrolla la comunicación política, procuran una interacción más dinámica, más volátil… más imprevisible. La tecnocratización de la sociedad, con la que los responsables políticos y públicos podían conocer a golpe de encuesta los problemas de los ciudadanos, sus demandas, su grado de aceptación de las propuestas políticas… se ha visto superada, no por haber perdido capacidad a la hora de recoger información sensible, sino por no favorecer la incorporación activa de los ciudadanos.

Comunicación política digital: nuevas estrategias para nuevos tiempos.

El incremento del volumen de información que circula, sobre todo la velocidad a la que lo hace, ha obligado a los responsables políticos y públicos a establecer nuevas estrategias destinadas a averiguar cuáles son las demandas de los ciudadanos y, en la medida de lo posible, incorporarlas a la acción o a los programas de gobierno. Las herramientas de monitorización parece, sino la mejor respuesta, al menos la más recurrente. Bien a través de dispositivos con los que realizar sencillos seguimientos a todo tipo elementos del ecosistema digital, o bien mediante la creación de arquitecturas más complejas que, en algún caso, alcanza la dimensión de Big Data, la escucha activa (y en tiempo real) se ha convertido en una prioridad. Fuentes que alimentan matrices de datos capaces de dar respuesta a todo tipo de preguntas, e incluso realizar simulaciones con una alta capacidad predictiva. Sin embargo, estas herramientas, con una gran eficacia a la hora de recoger información sensible, no son capaces por sí mismas de satisfacer las nuevas exigencias de los ciudadanos. El nuevo marco de relación de los ciudadanos ha puesto fin, o lo está haciendo, a las relaciones medidas en las que los ciudadanos son el objeto de estudio de todo tipo de modelos cuantitativos, vistos como un sujeto pasivo fácilmente escrutable, pero nunca los protagonistas de los mismos.

 

Los ciudadanos se han vuelto unos sujetos más activos, que no desean limitar su participación a los mecanismos formales que solicitan su opinión o consentimiento, también desean participar en la toma de decisiones. La escucha activa no sería completa sino se articulasen mecanismos con los que incorporar a los ciudadanos de un modo más activo. Acciones inclusivas que han encontrado en el ecosistema digital su mejor oportunidad, sobre todo en algunos países que han apostado de manera temprana por el desarrollo de nuevos mecanismos de participación. Quizás cabría advertir, antes de entrar en un terreno más propio de la euforia en el que se confunde el deseo con la realidad, que todavía las estrategias inclusivas que apuestan por la incorporación de los ciudadanos centran su participación en la recogida de información, en el mejor de los casos en la toma de decisiones… y muy rara vez en el proceso deliberativo.

Comunicación política digital y participación: nuevos mecanismos y desafíos.

Sin entrar en los mecanismos del crowdsourcing, no se ha llegado a tal extremo, la incorporación activa de las demandas ciudadanas se ha producido en dos fases: durante la campaña electoral y durante el desempeño de las obligaciones institucionales. Un cambio que, obviamente, depende de la voluntad política de los actores políticos pues es necesario, en primer lugar, que se produzca una iniciativa política que permita la apertura de nuevas vías de participación que incorporen a los ciudadanos de un modo más activo y, en un momento posterior, la responsabilidad de aceptar las propuestas e incorporarlas al program de gobierno o la agenda. En este sentido, y orientadas a la comunicación política y/o electoral, son diversas las plataformas que los partidos políticos han puesto en funcionamiento para recoger las propuestas de los ciudadanos e incorporarlas a sus programas electorales. Una lógica sencilla y que espera maximizar las opciones de aquellas formaciones políticas que tienen más en cuenta a sus electores, como es el caso del Partido Pirata alemán (quien contribuyó decisivamente a su diseño), el Movimiento 5 Estrellas italiano o Slow Food, quienes a través de LiquidFeedback recogieron y ordenaron (se votaban entre los propios usuarios de la plataforma) todo tipo de propuestas ciudadanas que, finalmente, se incorporaron a sus programas políticos. Una iniciativa similar al empleo de la plataforma de marcadores sociales Reddit que realizó Podemos, quien en su espacio Plaza Podemos, recogía todo tipo de iniciativas de sus militantes y simpatizantes, ordenándolos en función de los apoyos recibidos por el resto de participantes.

Sin duda, es la aplicación de esta nueva lógica comunicativa en las administraciones donde tiene más impacto puesto que el seguimiento de las iniciativas que se han incorporado a la agenda y se han convertido en algún tipo de intervención pública, resulta más sencillo. El Parlamento y Gobierno británico fue uno de los primeros en apostar por explorar nuevos canales de participación con la apertura de e-Petitions, una plataforma sencilla en la que los ciudadanos pueden realizar peticiones a los parlamentarios o al gobierno, seguir su actividad diaria… precursora de otras muchas, como We the people, plataforma que la Casa Blanca pone a disposición de los ciudadanos con unas normas sencillas:

  1. cualquier persona mayor de trece años puede firmar una petición a la administración;
  2.   puedes emplear todo tipo de canales y plataformas para difundir la petición y conseguir los apoyos necesarios;
  3. si alcanzas los 100.000 firmas en treinta días la Casa Blanca se compromete a revisar tu petición y dar una respuesta adecuada… aunque no sin polémica pues a pesar de contar en su haber con más de 200 peticiones con una respuesta de la Administración Obama, en muchas ocasiones se ha recurrido a un Why we can’t comment.

 

En este sentido, en España contamos con Congreso 2.0, una app que permite realizar un seguimiento de las iniciativas legislativas que la Cámara baja tramita y votar por aquellas que consideras oportuno (aunque sin ningún tipo de vinculación legal). También podemos mencionar, dentro de la plataforma de peticiones Change.org, la interesante incorporación de Decision makers

Modelo de funcionamiento de la plataforma We The People
Modelo de funcionamiento de la plataforma We The People

, un espacio en el que, principalmente, los responsables públicos y políticos pueden abrir un espacio y recoger las demandas y peticiones que realizan los ciudadanos y, muy importante, dar una respuesta.  El PSOE, PP de Madrid, Albert Rivera, líder de Ciudadanos, o Manuel Carmena, alcaldesa de Madrid, ya cuentan con su propio espacio.

Control político y medios digitales: hacia una e-accountability.

El seguimiento y control de la actividad política y legislativa ha sido una constante en este tipo de plataformas y aplicaciones. Desde iniciativas como Goverment on the Web, una web que monitoriza la actividad del Gobierno británico, proyecto conjunto de la LSE Public Policy Group y el Oxford Internet Institute. U Open parlamento, web que sigue la actividad del Parlamento italiano y realizar un seguimiento personalizado a cualquier diputad@. Una preocupación por el control y la transparencia que coincide con la herramienta Electorability, una aplicación que mide el grado de cumplimiento de los programas electorales de los partidos. O Elector, un desarrollo de la empresa Xplica’t que intenta facilitar el encuentro entre ciudadanos y candidatos mediante el establecimiento de canales de comunicación bidireccionales. Una lógica del control electoral que coincide con otras iniciáticas estadounidenses como Dollarocracy, que realizaba un seguimiento del dinero invertido en la campaña demócrata de 2012, o Super PAC, creada por los semanarios Newsweek y The Beast, permitía a los usuarios conocer quiénes financiaban cada uno de los anuncios publicitarios que se emitían durante las presidenciales de 2012.

 

La versatilidad del ecosistema digital ofrece a ciudadanos, políticos y administración la posibilidad de crear un nuevo marco de relación en el que la participación activa de los ciudadanos es su nota más característica. Legitimidad, eficiencia, transparencia… son algunos de los conceptos que se relacionan con el uso de estas aplicaciones y que encuentran su mayor limitación en la voluntad política de los responsables políticos y en los sesgos propios de estas herramientas.

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