Más que un nuevo logo para las webs públicas, una esperanza
Más que un nuevo logo para las webs públicas, una esperanza

Hace unos pocos días el Consejo de Ministros presentaba una noticia no tan vistosa como las referentes a presupuestos, pero si muy interesante para los interesados en la Administración electrónica: el lanzamiento de Cl@ve (que bien explica en el enlace Andrés Pastor). El tema significa, a resumidas cuentas, que la relación entre ciudadanos y Administración a través de la web se validará a través de un sistema de clave concertada. En román paladino, usuario y contraseña, como para entrar a facebook, al banco, a twitter, al correo electrónico o a Dealextreme. Esto es una puntilla al modelo bajo el que había crecido la Administración electrónica española (y espero que del esperado DNI electrónico 3.0 con tecnología NTFS cual iPhone 6, pero uno nunca sabe). Pero ¿que representa en realidad para el gobierno electrónico y para la ciudadanía?

Un cambio de paradigma en la comunicación. Como bien explica e-funcionario, la comunicación via DNI-e y certificados es blindar la interacción electrónica. ¿Es útil? Desde luego ¿Es necesario? Más bien poco ¿Ha sido beneficioso? De ninguna de las maneras. El garantismo es una de las mayores paranoyas del modelo administrativo español. En términos digitales se ha convertido en certificados, encriptados y sellos de tiempo. Esto puede tener sentido en un modelo cuasi salvaje de la web donde la seguridad esté bajo amenaza constante, pero, en realidad, la mayoría de las transacciones privadas que realizamos prescinden de ellos. Es más, la mayoría de las transacciones públicas de otros países del mundo (entre ellos Francia), también. Son víctimas del saqueo digital. No. El modelo español ha supuesto un enorme gasto de dinero para las Administraciones Públicas y un elemento altamente disuasorio para la mayoría de los ciudadanos. Abrir el modelo a uno más simple para la gran mayoría de las transacciones es facilitar que las web públicas cumplan con sus objetivos.

Podríamos decir que el DNI y el certificado eran un acceso único, pero nos remitimos al punto anterior. En todo caso hay que señalar que, por ejemplo, aquí en Francia no hay DNI, arreglo todo con claves de usuario, y no me siento amenazado ni inseguro ante un ataque informático (y con esto pago mis impuestos o los servicios públicos que empleo). Por otro lado, tener un usuario por cada sitio es algo muy incómodo: login, contraseñas, qué cae en qué sitio (esto para mi es un infierno en el modelo francés, especialmente cuando tengo un identificador asignado por el portal en cuestión en lugar del que yo elija)…. En fin, un horror que cualquiera se imagina. Hay que decir que, en mi opinión, la aportación del DNI a la hora de crear un modelo único de validación y acostumbrar a la Administración a trabajar con un modelo de seguridad común facilitará esta transición a un modelo común.

Una única credencial para toda la Administración es todo un éxito, porque, a fin de cuentas, unifica para el ciudadano el acceso al servicio. Es más, lo hace mucho más fácil. El ejemplo más claro lo tenemos con la cuenta de google o con el Social LogIn de Facebook… ¿para qué entrar usuario y contraseña cuando puedo darle sólo a un botón? Es más ¿por qué despazarme a realizar un trámite si dándole al botón en la misma página de información puedo realizarlo? Es muy poco posible que ese botón llegue de repente y tengamos que seguir logandonos, pero es el primer y prometedor paso.

Se está rompiendo el binomio sitio-usuario por un modelo en el que una plataforma hace de mediadora y garantiza la fiabilidad de la comunicación. Menos problemas, menos gasto, menos recursos para dedicarnos a crear servicios. Esto  permite, a futuro, replantear servicios que afectan a distintos agentes con una sola identificación de usuario, y, por lo tanto, a una relación transaccional y no basada en el sitio de acceso.

Todo esto está muy bien, pero si hay algo realmente a destacar es el enorme potencial para el desarrollo del Gobierno electrónico:

  1. Un Single Login. Ya hemos hablado de lo realmente incómodo que era la gestión de contraseñas y de certificados ante distintas entirdades. Esto dejaría de ser un problema con una sola identidad, pero lo que es más, es la oportunidad para replantear dónde y cómo identificar al ciudadano. ¿Por qué no dejar la identificación al final de la gestión en lugar de al principio? Y lo que es más ¿por qué salir de un portal a otro para terminar un trámite, si tenemos la misma identidad y los mismos datos? Es un paso fundamental para generar la transaccionalidad entre distintos servicios y administraciones.
  2. Un aumento de uso. Si de verdad el problema del uso de la Administración electrónica era sólo la acreditación (cosa que no creemos por aquí), estaríamos ante el auténtico impulsor de la Administración electrónica. Sea cual sea el caso, si de verdad amenta el tráfico y el uso tendremos el gran laboratorio de pruebas para mejorar el servicio: casos de uso. Nada hace aprender más que observar múltiples casos y, hasta ahora, en la mayoría de las administraciones, en el plano transaccional, no han sido muy numerosos. Más facilidad debería suponer más casos y más elementos para mejorar.
  3. El uso de datos cruzados. Si hay algo que de verdad me parece prometedor es que, de una manera más sencilla, se podría trazar la interacción entre ciudadanos con Administraciones. Una única ID, un campo clave unívoco que permitiera la traza entre distintas transacciones permitiría la mejora en el diseño de servicios y de políticas. Saber, por ejemplo, que los ciudadanos que solicitan partidas de nacimiento en determinada época del año a la Administración de justicia lo hacen con la finalidad de obtener un documento o una inscripción en una Administración y, sería un gran éxito. Estamos en la época del Big Data, del análisis de uso y con esta herramienta podemos sacar más jugo que con diferentes identidades o el DNI electrónico. Sin embargo hay varias cuestiones: por un lado el riesgo de un Gran Hermano que nos arranque  nuestra intimidad. El problema en esto está en los razonables límites de la privacidad y los mecanismos que permitan explotar los datos sin poder acceder a ellos pormenorizadamente (algún tipo de agregación anónima, me gustaría ser más concreto pero disto muchísimo de ser un experto en la materia.  Digo yo que si Google puede y la NSA también, el gobierno también podrá, pero para mi esto son arenas movedizas

 

A todo esto, aunque la fecha de disponibilidad decían que sería el 1 de octubre, de momento no he podido encontrarlo. Si es cierto que la experiencia hace a cualquiera receloso de los grandes proyectos anunciados en Consejo de Ministros sobre Administración electrónica. Por otro lado, es una materia tan compleja como para que no podamos ser menos que ambiciosos si queremos. Lo que si me hace ser más optimista es que estamos en un punto de madurez adecuado para que esta transición salga adelante, y, además pueda ir más allá de lo evidente. Pero eso, de momento, tendremos que esperar para verlo.

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