El portal de contratación en el siglo I aC
El portal de contratación en el siglo I aC

Empezamos los artículos de análisis de proyectos y portales web  públicos. Dado que ya tenemos unos pocos conceptos y técnicas, y que vamos viendo en qué nos podemos fijar, ya estamos en condiciones de ver si un sitio web cumple o no con lo que pretende. Mi primer análisis será un portal al que, para que negarlo, le tengo algo de manía. Mi etapa como consultor me hizo utilizar asiduamente portales de contratación pública, pero una de las peores experiencias como usuario, es el Portal de Contratación del Estado. Los portales de contratación en España presentan una amplia gama de diseños, estructuras, funcionamientos, etc. pero, en términos generales, suelen ser acusados (en lo que se refiere sólo a portales, y no en lo que se refiere a la contratación), de poco manejables, con una curva de aprendizaje demasiado plana, y consumidores de tiempo y paciencia de sus visitantes. Sin embargo, en los lejanos años de inicio de la crisis, se apostaba por mejorar la transparencia y accesibilidad de la contratación pública mediante modelos más abiertos y sencillos que facilitaran que empresas más pequeñas imprimieran dinamismo y competitividad al mercado público. La Joya de la corona en este proyecto fue el portal de Contratación del Estado. Pero ¿Hace lo que dice?

 Como decía, el portal de contratación tiene cuatro grandes objetivos:

  • Simplificar el acceso al mercado público: no tener que buscar por cientos de páginas los procesos de contratación existentes pasados o futuros, realizar su seguimiento y conocer los pasos a dar
  • Transparencia: Evitar los pliegos que se pierden u ocultan para beneficiar a agentes económicos más potentes, de manera que todos los interesados conozcan el proceso y puedan optar a él en igualdad de condiciones
  • Unificación: Evitar las duplicidades de portales de contratante y garantizar que, al menos, en un portal, pueden encontrarse todos los procesos de contratación
  • Ahorro: dotar de una infraestructura común a la Administración del Estado que no haga realmente necesario tener perfiles de contratante aislados, bien por decisión voluntaria, bien por limitaciones presupuestarias (por ejemplo, para los municipios pequeños) dado que todas las Administraciones deben publicar los procesos en los perfiles del contratante.

Así que, dado que partimos que las webs no son malas o buenas, sino que responden o no a sus objetivos, y los que tenemos aquí suenan bien, veamos qué grado de cumplimiento alcanza.

Acceso

El acceso al portal de contratación del estado empieza por un clásico de las Administraciones Públicas Españolas. La FNMT no está en el registro de todos los navegadores (ni siquiera de los más importantes) como autoridad certificadora por defecto, así que si usted pretende entrar con Firefox, se encontrará con esto:

Esto da mal rollo
Esto da mal rollo
el certificado es bueno, y pese a ello..
el certificado es bueno, y pese a ello..

Es verdad que no es culpa de la AGE, pero sí que debe estar pendiente de resolver este problema que frena a muchas personas a la hora de acceder a servicios públicos. Dicho esto, si uno supera este primer obstáculo, lo primero que encuentra es una pagina que, más allá de sus colores, está saturada de información, con menus minimalistas (1), enlaces y no botones (a destacar la sección 4 de noticias y la 3 de ayudas), y una gran agregación de información(2). En el layout central, vamos, el bloque fundamental de información, encuentra tanto las últimas convocatorias publicadas, como las últimas resoluciones

El portal en cuestión
El portal en cuestión

El caso es que, nada más que esto ya genera confusión al visitante final. ¿Es el criterio cronológico útil para un participante normal? Es decir, uno busca los procesos que le interesan por tema, órgano, etc… no por la fecha de publicación. Imaginemos que en Amazon, en la página principal aparecieran los libros publicados últimamente, y no por interés, consumo o recomendación.

Evidentemente la apuesta es la personalización, y para eso tenemos los menús y las ayudas ( punto 4) que están articuladas por el lenguaje administrativo puro y duro, sin una triste sección de preguntas frecuentes. Es más, en caso de que un visitante quiera información sobre cómo poder hacerse usuario, prestaciones, condiciones o cualquier cosa, podrá disfrutar de un estupendo manual de 52 de páginas en PDF. La fijación de la Administración con el PDF llega a desesperar: en serio, supremos esto. Una persona puede necesitar una orientación general y más simple con pequeños gráficos o incluso, si nos adentramos en los años 2000, algún video informativo. Dicho de otro modo, si quiere usted saber qué le ofrece de posibilidades, lo va  a tener, como poco, pesado.

En cualquier caso, dado que la generación de acceso como usuario no permite la personalización del perfil (por ejemplo, tipo de empresa, que permitiera clasificar los temas de interés) la personalización se hace mediante la búsqueda de convocatorias y suscripción. Esta cuenta con una página de búsquedas, que con los respetos a sus diseñadores, es un absoluto horror:

Página de búsqueda en cómodos fascículos
Página de búsqueda en cómodos fascículos

08-02-2014 19-00-13Unos criterios de búsqueda deberían permitir afinar los resultados, sin embargo, después de buscar por ejemplo “INTA” tal cual, el resultado son convocatorias del Ayuntamiento de  Quintana de la Orden, o en el caso de “Instituto de Turismo de España” no aparecen resultados. Y es que, posiblemente, un buscador con criterios tan extensos prime mecanismos como número de expediente, mucho menos intuitivos para la búsqueda de procedimientos abiertos. La prueba de ello, es que si luego se buscan mediante órgano contratante existen resultados. Una búsqueda tan extensa no es operativa, por lo que muy posiblemente, las búsquedas reales se hagan por el órgano de contratación, que es, básicamente lo mismo que buscarlo en el perfil del contratante particular de dicho órgano.

No, señores, si busco INTA, no quiero saber nada de Quintana de la Orden
No, señores, si busco INTA, no quiero saber nada de Quintana de la Orden

07-02-2014 22-28-22

Transparencia

En cualquier caso, lo que si que parece real es que la obligación de colgar toda la información a nivel AGE facilita la transparencia, incluso si tenemos en cuenta que la búsqueda es tan engorrosa. De hecho, esto recuerda al mítico Humphrey Appleby acerca de ahogar en información para ocultar la información. Una vez encontrado el proceso podemos acceder a su ficha en no uno, ni dos, sino en tres formatos de ficha: HTML, PDF y DOC. ¿Por qué? Pues realmente no tiene mucho sentido, más aún si consideramos que el HTML es un documento descargable (tendríamos que irnos a 1997 para encontrar cosas así)

En serio, geocities está muerto
En serio, geocities está muerto

07-02-2014 22-30-09Es decir, los documentos están anidados en documentos que tienes que descargar para poder consultar. Olvidemonos de apertura de datos, APIs, interoperabilidad o cualquier cosa que permita hacer un seguimiento agregado. El único seguimiento es individual suscribiéndonos al feed del procedimiento, característica que estamos probando.  De hecho, el único dato agregado hace referencia al número de procesos y estados del último mes

Transparencia, lo llaman
Transparencia, lo llaman

Es una lástima, porque la existencia de las fichas de cada procedimiento y su homogeinización permitiría el proceso de datos en términos de presupuesto por tipo de contratos, por administración, grado de cumplimiento del presupuesto de cada administración, etc… pero supongo que tendrá que esperar para más adelante.

Unificación.

Si hay una unificación de datos y formatos, pero no es algo nuevo, sino derivado de la normativa sobre la materia. Es más, la unificación real es centralizar todos esos datos y aflorarlos (eso sí, de manera desestructurada) bajo un solo portal y, por lo tanto, bajo una autoridad responsable. Sin embargo, dado que por normativa es necesario tener un perfil del contratante en sede electrónica, aunque sea a partir del contenido de contratación no supone una unificación real, sino una capa de datos por encima. El problema es que no se transmite una utilidad real de esa unificación (al menos desde la perspectiva del ciudadano).

Ahorro.

El ahorro es básicamente nulo. Realmente, si lo pensamos, gran parte de los órganos que participan en la plataforma (básicamente los del Estado y bastantes entes locales), tienen sus propios perfiles del contratante, por lo que estamos duplicando el esfuerzo. Es más, tan evidente es esta situación que existe la bísqueda entre los perfiles del contratante y muy posiblemente, esté entre los servicios más usados.

Conclusiones

Podemos decir que, a priori, gran parte de los propósitos de esta plataforma no se cumplen. Por un lado podemos estar contentos, porque el trabajo de unificar y centralizar la contratación a tiempo casi real en una organización como el Estado, no es poca cosa. Se ha hecho mucho y de manera eficaz. Sin embargo, como en una buena burocracia, cuando uno hace balance de lo que hemos visto  puede notar que el auténtico cliente del proyecto es la propia Administración. No hay interés real por que la información sea accesible y operable, el portal se ha parado cuando se ha alcanzado un objetivo interno: recibir, ordenar y canalizar toda la información y ponerla en un solo punto. De hecho, incluso diría que el sistema de criterios de búsqueda y presentación apuntan más al control interno y al público especializado que al externo.

El portal está pensado para que la organización compruebe que todo va como cree que debería ir, y esto es una lástima, porque podría  ir más lejos, aunque no lo haga.En gran medida por falta de iniciativa, pero, sobre todo, uno no deja de tener la sensación de que el diseñador no tiene muy claro a dónde ir. ¿Cuál podría ser el objetivo? Porque, a fin de cuentas, las posiblidades de presentar ofertas son muy reducidas. Así que, en principio, no tenemos clara cuál es la idea. ¿consultar ofertas? ¿suscribirse a procesos? ¿El tráfico? Me temo que el mayor problema es la falta de ambición para llevar el proyecto a dónde debe hacerlo: convertir la plataforma en una oportunidad para que todo tipo de empresa pueda acceder a los concursos que le interesen de manera rápida, sencilla y comprensible; y garantizar que la información de todo proceso de contratación contribuya a la transparencia y legalidad del sistema. Reducir trabas lingüísticas, facilitar el acceso, proponer concursos por la calificación que obtienen y las regiones en las que participan. En resumen, en la época en la que se levantan emporios mediáticos estudiando las series que consumen los espectadores de Netflix, o que podemos saber el número de viajeros que pasan por la Gare du Nord a tiempo real, nos debe impulsar a un punto más. Es una iniciativa que puede ser cara, pero que vale la pena: mejora la competitividad de la economía, aumenta las oportunidades de empresas jóvenes y legitima el sistema. Y lo mejor, es que no falta tanto para lograrlo.

 

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